sábado

Reglas

En las relaciones interpersonales es imprescindible tener siempre presente la diferencia entre la imposición de reglas y el establecimiento de tus límites con la finalidad de preservarlas en condiciones favorables. Decretar una regla en la relación no es más que una consecuencia de poseer un sentido de autoridad sobre las decisiones de tu pareja, y suele identificarse al evidenciar amenazas de castigos y sentimientos ligados a la traición; si hace algo que tú no apruebas, te sientes directamente traicionado/a por una acción que consideras que fue realizada deliberadamente para herirte. Por el contrario, los límites son los parámetros por medio de los cuales basas tus elecciones y decisiones. Esto es, eliges a tus compañeros o compañeras sentimentales con base en tus expectativas, deseos y compatibilidad, y sabes que no sería razonable involucrarte con alguien que posea ciertos aspectos de comportamientos, metas o deseos que no concuerden con tus parámetros en lo absoluto, precisamente para evitar fijar reglas. En este sentido, las normas adolecen de utilidad y representan una ilusoria autoridad, pues tu compañero/a se sentirá aprisionado/a y, tarde o temprano, terminará cediendo a lo que considere apropiado, placentero y coherente para él/ella. Cada persona es un ente complejo e independiente, nadie es tu posesión, ni tampoco debería estar a préstamo para concatenarse a tus principios personales y a tu propia conveniencia. Cada quien es libre de culminar con vínculos interpersonales cuando se considere pertinente.

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