sábado

Lo inminentemente pensado

Yo pienso muchas cosas en muy poco tiempo. Soy como esas personas que se bloquean en su discurso simplemente porque se acuerdan, simultáneamente, de cómo carajos puede la respiración ser involuntaria y de cómo puede el corazón latir sin parar por hasta cien años o más -si te la pasaste ejercitando y comiendo 'verde' como un maldito obsesivo compulsivo por esos cien años de tu vida-. Entonces me tapo, como cuando uno caga un pastelillo de mierda y por más fuerza física y psíquica que uno haga ese hijo de puta no se lo lleva el retrete, así. 

Me desconcentro tan fácil que me resulta paradójico que no hace media hora estuviera componiendo un cover de Losing my religion de R.E.M en mi guitarra vino tinto, y que pueda hablar en inglés teniendo tantas veces, como ahora, tantos problemas para seleccionar un adjetivo adecuado para cada contexto de cada texto que escribo. Mi intelecto inconsciente es... it's very sofisticated.

Por esa razón muchas veces dejo de pensar, o bueno, trato de dejar de pensar, como ahora. Por eso en ocasiones dejo que mi respiración sea consciente para lograr practicar el rebirthing -como aquél libro, ¿te acuerdas?- y trato de que mi corazón se paralice por unos segundos a ver si dejo de sentir cosas que no tienen sentido, como las cosas que a veces te digo, que no tienen sentido, que hieren y vuelven y lastiman. Por eso te pido disculpas por ser un pensador compulsivo. Tal vez a veces no tenga la culpa simplemente porque vivo en mi bola de cristal flotando alrededor de la nada, y tú, tú eres más real, más de acá. 

De todas maneras te pido perdón, de todas maneras estoy pensando otra vez, de todas maneras me vas a tener que aceptar mis disculpas el día de mañana porque lo voy a echar a perder de nuevo. 

De todas maneras sigo pensando, después de todo, que me voy a quedar sin ti, sin nadie, solo por acá, ahogado entre la multitud, pero sin nadie abrazándome por la espalda diciéndome -Tranquilo, todo va a estar bien-.