Soy un desencantado por la vida
entre traumas complejos y facilidades
por medio de mucho amor y soledad
me sentí desvanecer
y por mucho tiempo he caído abatido
por aquellos cuya esperanza fue destrozada
y luego por mi propia desidia
una apatía indirecta empalada en mi patio
por el dolor propio y por la injusticia ajena
aprendí a ser miserable y a ser cobarde
los lazos de pánico y rechazo se aprietan
de vez en cuando rechino
casi siempre me estremezco por el humo
la neblina y el vapor de las posibilidades
grises y amargadamente amarillas
que permean en mis poros
y me abrazan en el camino
la pugna se hace más urgente
por ser aquello impuesto por ellos
los que me enseñaron a vivir una vida que no es mía
y a caminar caminos que no me gustan
y a tocar gente que me repugna
Pero, basta, algún día debe detenerse
la locura de perseguir sueños forasteros
cuándo será que caeré al borde del lago
destinado a morir envilecido y enajenado
y me pueda mirar a la cara, agonizante
quiero no reconocerme, tener un rictus repulsivo
que se pare el tiempo de la ira
que se me eleve una mala palabra
Quiero al fin no saber quién soy yo
Sólo así volver a empezar es posible
tocar la arena al borde del lago con mis dedos
resoplar y sentirme mover
pararme y tocar piedritas con mis pies
rascarme la espalda y sangrar
quiero saber que no sé quién soy
para erigirme con mi intuición
tirarme al lago porque se siente bien
sobrevivir como sólo sé yo