lunes

La profundidad

En la vida, a veces, uno tiene que estar solo para pensar de una manera única. Cundo uno está rodeado de gente todo el tiempo, uno no piensa, la gente piensa por uno, de alguna u otra manera, la gente piensa por uno. Así seas un líder por naturaleza, ese viejo sabio y esa niñita con ojos ansiosos por respuestas, te hacen cambiar tu perspectiva, tú vida, o sea, lo natural. Porque la vida es cruel, es jodida, es natural. No es linda; la vida es todo lo opuesto a condescendiente y superficial, porque la vida es compleja y tiene sus planos paralelos que te hacen a veces dudar sobre la existencia de un ser supremo, por ejemplo, o sobre si lo amas, a aquél que te roba suspiros, o si tan sólo lo quieres. Te hacen dar dudas, esos planos paralelos.

Yo, yo estuve mucho tiempo solo. Yo, ahora, tengo mucho tiempo en soledad, para contemplarla, para sufrirla, para pensar, para pensar estupideces sin sentido, como ahora. Por eso he llegado a la siguiente conclusión: la vida, entre más natural que te la tomes, más repugnante la vas a percibir. Así que ve, dale, sal a rumbear, sal a fumar, tomate todo el licor que quieras, despilfarra tu dinero en comida, y en prostitutas si quieres. A la vida, tómatela de un sorbo, sin anestesia, sin sal al tequilita, tómatela superficialmente. No te deprimas, la vida insustancial es de lo más rica en términos de alegrías, alegrías pasajeras, pero por montones.

Y yo que soy el profundo, estoy hecho una mierda.