Esa vergüenza profunda que sientes cuando te quejas de tu vida, a pesar de que sabes que hay gente y otros seres vivos en una condición mucho peor. Es detestable cuando uno lo publica en Facebook o en otra red social, esperando consejos y motivación de tus amigos, pero en realidad no tiene nada de malo quejarse. Me importa un carajo si hay niños muriéndose de hambre o perros siendo atropellados, igual no puedo hacer nada. Y, mientras tanto, me siento muy mal con la vida 'afortunada' que tengo, que sólo se cataloga así porque ha pasado por una comparación con la vida de los demás, pero en sí, si se analiza bien; si se consideran distintos puntos de vista y se hace una conclusión, bueno, es una vida sosa, con altos niveles de ansiedad inherentes a mi genética, y con mucha rutina y sueños frustrados. Es una mierda, así, simple como eso, y quizás no tengo más vocabulario para definirla, pero siento que es la palabra adecuada: mierda.
No hay comentarios:
Publicar un comentario