Sé que estás triste, un poco desilusionada, pero aun así te quisiera decir algo que quizá anhelas escuchar: te quisiera decir que soy mejor con la escritura que con mi voz; que con las palabras escritas puedo ir lento y rápido al mismo tiempo; que también puedo ser ordenado y profundo. Y aunque sea una simple justificación, lo contrarresta notablemente, ¿no es así?
Esa insatisfacción que tienes luego de interactuar conmigo cara a cara, después de venir con una gran esperanza y deseo... Deseo de encontrar en mi voz, en mi material fonológico, algo que te completara, que te curara... Algo que se ajustara a tu ser en totalidad, como si de verter tu café se tratara... En tu taza preferida. Después de eso sólo me queda por desear explicarte que soy muy capaz de hacerte feliz, muy feliz.
Pero soy yo; no soy nada de lo que quisiera decirte que soy; no soy tu personaje de libro favorito, ni seré jamás lo que necesitas. Te digo esto porque a pesar de todo lo que pasó, tus ojos todavía se iluminan cuando me ves, y eso me hace pensar que algo está mal, que no me conoces bien.
No hay comentarios:
Publicar un comentario