Ser un organismo vivo no me es suficiente, tenía que ser un organismo vivo y social; tenía que necesitar a las personas, a esta raza que tanto odio, pero que tanto estimo, y de la que tanto espero.
Se convierte en algo polémico, en un dilema... en un problema innecesario; se vuelve una condición indeseable en la cual crees sentirte solo y alegre, pero que en realidad estás hecho un puro atardecer pálido y frío. Se convierte en una condición en la que siempre pensaste que era lo mejor, pero que ahora te das cuenta que estabas equivocado. No sabes cómo llegaste allí y no sabes cómo salir.
No es sencillo conocer personas, tampoco que te conozcan, y hablo de mí, sólo de mí; no se supone que sea difícil relacionarse, pero lo es. Soy un maldito organismo social por genética que tiene una profunda apatía por la humanidad y que anhela tener una conversación con alguien sobre dinosaurios antes de irse a dormir.
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