lunes

El encanto de extrañar

Y el extrañar es una cosa rara, a veces se disfruta mucho, otros días se disfruta poco. Se disfruta. Acéptalo, te encanta extrañar, especialmente a las personas, a las que te dejaron una especie de legado lleno de recuerdos emotivos, sustanciosos; personas que te dan el pan de cada día, como la inspiración para seguir adelante con una buena actitud, como el talento de admirar la belleza de la vida constantemente y llorar; la hipersensibilidad emocional, esas ganas de abrazar a desconocidos sólo por el hecho de verlos felices, de percibir en ellos inocencia o talento, o tal vez, llanto, da igual; esas ganas que alguien te dejó son para siempre. Aprendes entonces a vivir porque alguien te lo enseñó muy bien, y cuando la recuerdas, a esa persona, bueno, se te sale una lágrima, sonríes, de la nada te dan ganas de coger. 

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